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Fecha: 03/11/2009 19:22:31 | Autor: fcye

Proyecto de Investigación: “Las mujeres cacereñas como elementos activos y productivos. Reconocimiento y visibilización de sus aportaciones”

La Fundación Cultura y Estudios, la Asociación de Ciencias Sociales de Extremadura, con la colaboración de un grupo de investigadores de la Universiad de Extremadura, realizan este estudio, con el apoyo del Insituto de la Mujer de Extremadura, que tiene como objetivo visualizar el trabajo no remunerado de la mujer en la ciudad de Cáceres.

El estudio “Las mujeres cacereñas como elementos activos y productivos.Reconocimiento y visibilización de sus aportaciones" tiene como objetivo general medir y visualizar el trabajo no remunerado a través de la asignación de tiempo, mediante el procedimiento de encuesta deliberativa, en la ciudad de Cáceres. Y como bjetivos Específicos:Analizar las aportaciones de las mujeres como fundamento de la economía y el desarrollo; Reconocer los derechos sociales, económicos, políticos de las mujeres en entornos rurales y urbanos y Analizar las relaciones de género, y sus consecuencias sobre la autonomía y la independencia de las mujeres.
La Investigación está dirigida por las investigadoras e investigadores de ACISE: Ana Prieto (Socióloga),Rosa Fernández (Pedagoga),Yolanda García (Estadística) y Marcelo Sánchez-Oro (Sociólogo).
El fundamento del estudio es que los procesos de socialización, producen y reproducen las desigualdades en razón del género, es decir, lo que determinada sociedad espera, designa y enseña como el deber ser de los hombres y las mujeres según las características sexuales; construye también el tipo de relaciones sociales que deben darse entre los géneros. Se inferioriza y oprime a las mujeres en todos los ámbitos en que desarrolla su existencia. Un sistema de género androcéntrico socializa para que las mujeres asuman su subordinación como natural, y a los hombres para que asuman un papel dominador en lo privado y en lo público. El sistema de género imperante en nuestra sociedad, es un sistema de carácter binario, que construye la diferencia sexual con base en el cuerpo. Algunos de los aspectos centrales asignados e impuestos a la identidad femenina que ubican a las mujeres como seres subordinados: el ser para otros como determinación que marca su existencia y conciencia; el ejercicio de la maternidad obligatoria; la negación del placer y el erotismo, la sexualidad-reproducción; su ubicación “privilegiada” en la esfera privada.
En el concepto de Marcela Lagarde  sobre sincretismo de género se puede ver:-la construcción distinta de identidad de mujeres y hombres, a través del aprendizaje de género que obtenemos en el proceso de socialización diferencial que vienen a reforzar la estructura de dominación social patriarcal.
-los roles de género que nos fueron asignados produciéndose la división sexual del trabajo; en lo que se refiere a las tareas asignadas a las mujeres: El rol reproductivo (trabajos de cuidados). A las mujeres se nos enseñó a realizar oficios domésticos, a cuidar y estar pendiente de la salud y el bienestar de las otras personas de la familia y de la comunidad, esta ha sido una responsabilidad asignada que se convierte en un mandato social de género en el marco de su función reproductora.
-las tareas asignadas a hombres y mujeres no solamente son diferentes,  también se les ha asignado menor valor. El rol reproductivo no recibe el mismo reconocimiento social que las actividades productivas. El trabajo reproductivo no aparece contabilizado en las estadísticas y no es pagado, no tiene un valor económico en el mercado de trabajo.
Identidad del cuidado es resultado de esta construcción social de las diferencias de género, como dice Saraceno  “estructura sexuada de la vida cotidiana”, que posiciona a las mujeres como subordinadas con respecto a los hombres y a la sociedad, Marcela Lagarde se refiere a esta doble exigencia de la sociedad a las mujeres: ser grandes cuidadoras del mundo, de los otros y su propio desarrollo personal y profesional en claves de éxito y competencia: superwoman. Es decir, la trampa del sincretismo social es que las mujeres se sientan responsables de sus propias vidas (formándose, con éxito profesional…) y además responsables de tareas tradicionales del cuidado de los otros (culpabilizando y auto culpabilizando si no cumplen).
Por tanto, el principal obstáculo de las mujeres para conseguir la igualdad es esta identidad de cuidado como deber y mandato social absoluto. La piedra angular sobre la que se construye la división de géneros en la sociedad es la sexualidad. Es este campo dónde la identidad, la vivencia de su cuerpo y subjetividad de las mujeres es signada por su ser construido para los otros, hecho que la proyecta como negatividad, como “lo otro”. Negación de su ser que la expropia de su cuerpo y sexualidad; sexualidad impuesta como reproducción no como placer y realización. Aquí reside uno de los nudos centrales a romper y a desagregar críticamente en cuanto a la construcción de la identidad femenina sobre la base exclusiva de su ser para la procreación y la maternidad.
El hecho de tener la capacidad de dar vida por parte de las mujeres, se convierte en un hecho “natural” asignado a las mujeres que las relega al aspecto doméstico y privado. Una cualidad que debiera ser valorada como un bien y responsabilidad social, es otorgada como responsabilidad exclusiva para las mujeres.
Y esta identidad de género desempodera a las mujeres. Aunque las mujeres no lleguemos a ser madres biológicas, buena parte de nuestras vidas está dedicada a atender las necesidades de las otras personas (madres, padres, parejas, hijos/as, abuelos/as y hasta personas que no son de nuestra familia). La maternidad en las mujeres se vive como hecho biológico y como mandato social.
El proceso de industrialización define y marca lo que será a partir de ese momento el concepto de trabajo y tiempo, se separa el ámbito de producción y reproducción, “Una vida familiar deberá adaptarse a la jornada de trabajo remunerado”, se marcan las diferentes tareas y se reparten responsabilidades de cada ámbito según el género, se estructura el proyecto y ciclo de vida de las personas (formación- carrera profesional- éxito- jubilación) como una norma social: jornada de trabajo- tiempo de ocio- tiempo vacío. El tiempo mercantil (de producción, estandarizados, contable económicamente) es el único visible.
Pero las mujeres están fuera de la lógica del tiempo en clave mercantil, su tiempo es lineal, continuo apenas disponen de tiempo de ocio y menos vacío, complementan trabajo mercantil con trabajo no remunerado (invisible) el cual bajo esta lógica de producción, salarización, se considera complementario, residual, y sin valor; soportan unas jornadas interminables (doble jornada), ocupando esos dos espacios tan diferenciados según esta lógica (doble presencia, doble responsabilidad), en definitiva una mayor carga de trabajo global.  “Las mujeres a través del tiempo y su trabajo acompañan la vida humana”, no son protagonistas. Esta lógica del tiempo en clave mercantil va en contra del propio bienestar, porque separa ámbitos que están interconectados y relacionados de tal manera que uno sin el otro no podría sustentarse.
La estrategia de investigación será "Investigación-Acción-Participación-Investigación", de forma que el proceso de trabajo no se limite a la mera adquisición y elaboración de la información que se extrae de las encuestadas y que rara vez se les devuelve.Se pretende visibilizar el trabajo de las mujeres en campos no mercantilizados, para que la sociedad y las propias mujeres lo valoren,percibiendo que las desigualdades de género en la familia y en la sociedad, contribuyendo a concienciar para un cambio social activo a favor de las mujeres.

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